¡¡¡Capital de la Blanquette, del Carnaval y de la fiesta!!! Limoux, ciudad festiva que propone multitud de atracciones y actividades para descubrir. Con los blancos Pirineos en el horizonte y una sabrosa combinación de paisajes, formas y colores, podréis descubrir este «chispeante» destino, puerta de entrada del Haute Vallée de l’Aude.

El Carnaval de Limoux

El Carnaval de Limoux es una tradición, ¡casi una religión! El más largo del mundo (3 meses), obedece a una ceremonia muy concreta que viene de una larga tradición. De hecho, de enero a marzo, todos los sábados y domingos, los «Goudils» disfrazados y acompañados por las bandas de «Fécos», pasan de una cafetería a otra en la Place de la République.

carnaval de limoux 2019@veronica

Sin embargo, no se trata de un desfile que se mira como espectador.

El carnaval de Limoux es un torbellino de colores y sonidos que sus habitantes acompañan durante las 3 salidas cotidianas de las bandas de carnavaleros.

carnaval limoux@OT Limouxin
Carnaval de limoux@d ducasse, OT Limouxin

Por la mañana, la salida de las 11:00 h se hace en «Goudil» y cada banda elige un tema diferente. La salida de las 17:00 h es más «seria», ahí es donde aparecen los tradicionales «Pierrots Limouxins». La tercera salida se hace por la noche, a la luz de las «Antorches» (antorchas) de resina y se prolonga hasta bien entrada la noche.

El último domingo de carnaval, el que precede al Domingo de Ramos, tiene lugar el juicio del carnaval occitano, que se celebra en la Nuit de la Blanquette. Hay que tener en cuenta que el carnaval, este evento cultural, folclórico y festivo, está clasificado en el patrimonio cultural inmaterial desde 2013.

La Blanquette de Limoux

La Blanquette de Limoux tiene su origen en 1531, en las bodegas de la abadía de Saint-Hilaire, cuando un monje descubrió que el vino que había embotellado y encorchado, formaba burbujas, como si empezase una nueva fermentación.

Para descubrir los secretos de su fabricación (y hacer una degustación), algunas bodegas y dominios del territorio proponen visitas para descubrir los diferentes caldos «Blanquette» o el «método ancestral».

Ni un solo fin de semana de descanso

Cuando termina el carnaval, la fiesta continúa en Limoux, y así durante todo el año porque se van encadenando varios festivales:
«Les Bulles sonores» de otro género, dedicado principalmente al nuevo escenario francés, como una muestra musical para los oídos de los más jóvenes.
Todos los años, el fin de semana del Domingo de Ramos se celebra «Toques et Clochers», ¡una cita imprescindible! El sábado es para todos los públicos y permite reunir a quienes hacen el vino, quienes los venden y quienes lo beben, en un ambiente festivo y acogedor. El punto álgido de este evento es la subasta de vinos que se organiza el domingo gracias a los Sieurs d’Arques, en Limoux.

Patrimonio y cultura

El Museo Petiet : Este pequeño museo cuyo nombre se refiere a la artista local Marie Petiet, mantiene su encanto de «Belle Époque» y la colección presenta obras de esta artista de finales del siglo XIX (muchos retratos), pero también obras de otros artistas regionales de los siglos XIX y XX.

Limoux, musée petiet, la salle rouge - Cr. Ph. Benoit, Conservation départementale des musées
Limoux, musée des automates

El museo du piano se encuentra en una antigua iglesia y presenta un centenar de pianos que datan desde el siglo XIX hasta nuestros días. Aquí también hay un auditorio, un lugar muy agradable para escuchar un concierto en verano.

¡Un lugar que hay que visitar por la rareza de sus obras!

El museo des automates. La visita se compone de tres partes. La sala tiene numerosos autómatas vestidos de manera espléndida, y entre ellos se pueden reconocer algunos personajes o cuentos ilustrados. Esto encantará a las niñas pequeñas a las que les guste vestirse de princesas. A continuación, un reportaje en vídeo que retracta la historia de los autómatas desde el origen hasta nuestros días. Por último, la visita termina con el taller donde el creador responderá a todas las preguntas.

Notre-Dame de Marceille

Uno de los lugares más enigmáticos de la ciudad y de la región. Fundada en el siglo XIV, la capilla se convirtió en una iglesia de peregrinaje reconocida desde 1380. El santuario, de estilo gótico meridional es muy original por su forma, sus contrafuertes y su campanario octogonal, con 4 ventanas ojivales. Este cuenta con cuatro campanas, la más antigua de ellas data de 1667.

Notre-Dame de Marceille es un albergue para los peregrinos del camino de Santiago. Aquí se organizan peregrinajes. Incluso para los no religiosos, este lugar merece una visita.

Gastronomía

Para acompañar los vinos espumosos y los vinos más tranquilos, recomendamos tomar unos «pébradous» (pasteles a la pimienta)

La «fricassée de porc» (que se comía tradicionalmente tras la matanza del cerdo) con sus judías es una especialidad de la ciudad.

Para terminar la comida con un toque dulce, un blandito nougat, un «Tap» de Limoux (chocolate con forma de tapón de Blanquette) o la corona de reyes «le Limos».