Con la Torre Barberousse como estandarte y un entorno natural protegido, Gruissan, localidad principal del litoral mediterráneo, os recibe para una parada excepcional.

Balade en famille au village de Gruissan ©ADT Aude
Vue depuis la Tour Barberousse à Gruissan ©Pierre Davy-ADT de l'Aude

Antiguo pueblo de pescadores con la arquitectura tradicional del Languedoc mediterráneo, Gruissan también es una localidad costera donde se fusionan todas las actividades acuáticas: las familias dispondrán de bonitas playas de arena fina, los deportistas practicarán moto acuática, vela, surf o funboard, mientras que los amantes de la pesca disfrutan con ella…

Gruissan-Port

Un puerto clasificado como «Patrimonio del siglo XX»: inspirado en la arquitectura de Le Corbusier, los primeros edificios se construyeron en 1973, creando así un nuevo puerto deportivo. Para evitar el aspecto de las «construcciones del litoral», los arquitectos rechazan las series y las repeticiones.

Por tanto, los volúmenes y las alturas deben variar, sin superar las siete plantas, y favorecer los huecos y la flexibilidad de las líneas. El arquitecto Raymond Gleize, que viajó al norte de África, se inspiró en la arquitectura tradicional del Maghreb, cuyas construcciones se han adaptado a las condiciones climáticas gracias a tejados redondeados. En Gruissan estarán los famosos «dromedarios».

Les chalets de Gruissan ©Ailium-ADT de l'Aude

La famosa playa de Les Chalets

Con sus chalets en altura construidos a principios del siglo XX por residentes temporales, hechos de cualquier cosa con tablas de madera y mobiliario espartano, sin agua ni electricidad para pasar solo el fin de semana y las vacaciones de verano, los primeros chalets fueron construidos por comerciantes y viticultores locales

La playa de Les Chalets de Gruissan es una institución en el corazón de sus habitantes y de numerosos fieles.
Hoy en día está considerada como una de las playas más originales de Aude. Principalmente es un destino familiar en el que se dan cita desde hace varias generaciones dependiendo del número de filas (10 en total) que animan sus dos kilómetros de playa.

La plage des chalets à Gruissan ©ADT de l'Aude

El Macizo de la Clape

En su entorno de vegetación que da al mar acoge Notre-Dame des Auzils, la capilla y su viacrucis, dos guardianes de las almas marinas desaparecidas, un lugar único para encontrar la calma y la tranquilidad…
El sendero serpentea a través del macizo y termina en un peñasco rocoso que ofrece unas magníficas vistas del pueblo y del mar Mediterráneo…

Balade autour de Gruissan et son étang ©ADT de l'Aude

La naturaleza en todo su esplendor, la pineda, la garriga y las viñas infinitas, una flora de excepción en especial en primavera, sin hablar de los olores: pino, tomillo, romero… ¡Absolutamente impresionante! El macizo de la Clape dispone de agradables rutas de senderismo para recorrer andando, a caballo, en BTT..

Durante el paseo, a lo largo del camino encontraréis estelas y cenotafios en memoria de esos marinos desaparecidos, y también un bonito jardín con una casa de piedra, conocida como L’Hermite. Al pararse para leer los nombres en las estelas seréis conscientes de lo duro y sacrificado que es el oficio de los marineros, ¡cuántas familias diezmadas!
La chapelle Notre Dame des Auzils à Gruissan ©Office de tourisme de Gruissan
Découvrir les salins de Gruissan
Visite du salin de l'île Saint Martin de Gruissan ©Edgar De Puy-ADT de l'Aude

La recogida de la sal, tradición local

En las salinas de Gruissan, el oro blanco os desvela una parte de sus secretos a través de los sabrosos platos para degustar y del museo que retracta su historia.
Además de la recogida de la sal, se crían ostras. Diferentes especies como la Barberousse, Casanova, Fleur de Sel y la Spéciale de l’île Saint-Martin son algunas de las perlas que despertarán los paladares más delicados.
En la Cambuse du Saunier encontraréis lo necesario para las papilas, aromas suculentos y delicias con vistas a la rosada Salina de Gruissan.

La playa de la Vieille Nouvelle

Esta es sin duda la playa más salvaje de Aude. La «Vieille» como se la conoce, es una grandísima extensión de arena. Dependiendo del año y de los caprichos del viento, puede quedarse completamente plana o con algunas dunas.
Esta playa, de difícil acceso por los dos kilómetros que hay que recorrer, también es el paraíso de los windsurfers que pueden disfrutar de una impresionante velocidad.
Una parte está reservada para el nudismo.

Gruissan port et étang ©Pierre Davy