A la vuelta de sinuosas carreteras  del Aude existen pequeños pueblos pintorescos a menudo desconocidos. Cada cual con su encanto y su particularidad: arquitectura, extraordinaria iglesia, insólitas esculturas, jardines medievales, artesanos… No dude en hacer una parada, el tiempo para dar un paseo.
Esta es nuestra selección, pero hay muchas otros, a descubrir.

Croix discoïdales à Aragon ©Dominique Cosperec Villemarcheurs

Aragon

Aragon está situado en un peñasco  dominante sobre arroyos.
Digno de ver, el Espace Pierres Sèches, que permite descubrir, a partir de la construcción de una cabaña, los paísajes de Aragon, el Jardín medieval que reúne plantas alimentarias, medicinales y litúrgicas, siendo muy numerosas las estelas discoidales.
En el corazón del viñedo del Cabardès, el pueblo posee numerosos senderos para realizar excursiones a pie a partir de una  temática (botánica, paisaje de carrascas y piedras secas, viñas) y de BTT para cualquir nivel (base homologada FCC).

 

Belpech

El pueblo de Belpech se erige en una colina de la Piège, pequeño territorio montañoso del oeste del Aude. Desde el fabuloso portal romano de la iglesia medieval hasta el mercado estilo Baltard, pasando por las bellas y antiguas fachadas de entramado de madera o decoradas por ventanas góticas, es agradable pasearse en este pueblo dominado por la torre del Castelas. Encontramos también estelas discoidales, típicas de esta región.
En la zona, existen visitas originales : Les Fleurilèges des collines  y el Jardín de las estrellas que han nacido de la pasión de dos jardineros. Sabine Cros y Cyril Richard, enamorados de la naturaleza, cultivan plantas y flores que transforman artesanalmente en bálsamos, elixires, tisanas, especias… No se olvide de partir con sus aceites, infusiones, aguas florales y otras especias …

 

La tour du Castelas domine le village de Belpech © Vincent Photographie, OT Collines cathares
Donjon et église dans le village de Fabrezan © Céline Deschamps, PTCM

Fabrezan

Fabrezan rodeado de viñedos ha sabido conservar su alma vitícola.
Este pintoresco pueblo es el lugar de nacimiento de Charles Cros, poeta inventor del siglo XIX. Una academia lleva su nombre; en el pueblo, un museo está dedicado a su obra.
El torreón del siglo XII, inscrito en los Monumentos Históricos, vela sobre este bonito y adorable pueblo, acurrucado al pie de la montaña de Alaric. Punto de partida de numerosos senderos a través de las Corbières, en particular las Gorges de Congoust. Con panorámicas sobre el Alaric o los Pirineos, aparecerán hermosos paseos con olor a pino y a carrascas.
Algunos simpáticos restaurantes y  la coopérativa “Terre d’Expression” animarán el paseo

 

Mas-Cabardès

En las alturas de la Montaña Negra, se trata de un pueblo encantador, dominado por las ruinas de su castillo medieval. En sus callejuelas se podrá descubrir laiglesia de Saint-Etienne del siglo XVI con su campanario octogonal muy particular. El interior de la iglesia contiene un magnífico retablo del siglo XV. Otra curiosidad, la “cruz de los Tisserands,” sutilmente esculpida, data de 1545. Diversas residencias de los siglos  XVI y XVII son aún evidentes; las cuales, representan el testimonio de la prosperidad del pueblo en esta época.
Mas-Cabardès es un buen punto de partida para realizar paseos magníficos en los bosques de la Montaña Negra.

 

Clocher de l'église du Mas Cabardès © Rebecca Paddock
Riche patrimoine bâti et botanique au village de Palairac © CCRLCM, PTCM

Palairac

Palairac se encuentra en las  Corbières, auténtico remanso de paz en plena naturaleza.
Su iglesia de San Saturnino posee un rico mobiliario, raro para una iglesia tan pequeña. Se trata de un magnífico conjunto arquitectónico.
Por otro lado, en el cementerio, muy en pendiente, son dignos de interés una cruz de Malta y una cruz de misión de 1859.
Palairac conoció en el pasado un período de prosperidad con la explotación minera.
Descubra el patrimonio arquitectónico y la botánica local,cogiendo el Sendero de exploración, con 40 paneles de interpretación sobre las especies  vegetales naturales. Otra excursión a probar es en el Prat de Labat (3h30), que permite descubrir la naturaleza circundante, pero también el patrimonio del pueblo, el antiguo castillo, las casas antiguas y las fuentes.