Naturaleza y deportes

El Aude oculta en sus profundidades bellezas secretas que sólo los espeleólogos experimentados pueden disfrutar. ¿Significa esto que el mundo a la vez emocionante y frágil está reservado para unos pocos privilegiados? Por supuesto que no.
Descubrir las maravillas del Aude subterráneo y sentir las emociones y placeres del espeleólogo es obviamente posible a través de visitas guiadas en las cavidades adaptadas para el turismo.

Gruta de l'Aguzou

La gruta de l'Aguzou es un paraje clasificado y protegido. La cavidad es una gruta en estado natural, sin alumbrado artificial y sin acondicionamiento excesivo.  Las visitas se hacen siempre en pequeños grupos al estilo de un senderismo subterráneo.  ¡Un verdadero viaje en el tiempo y el espacio del mundo subterráneo!  El material se proporciona: casco, alumbrado, mono.

La diversidad y la profusión mineral (aragonitos, excéntricos, cristales triangulares) convierten a la gruta del Aguzou, en una de las más bonitas grutas de Europa, un patrimonio geológico que debe preservarse.

Fondo gigante de Cabrespine

En las entrañas de la Montaña Negra, el paciente trabajo del agua ha cavado, durante miles de años, una inmensa gruta.  Visitará la Sima  Gigante tranquilamente desde un recorrido a la misma altura en mirador. El decorado y el juego de luces lo convierten en un paraje excepcional.

Además, la gigante sima de Cabrespine ha adquirido desde su descubrimiento en 1968 una reputación internacional Esta inmensa red de más de 25 km ha pasado a ser un «clásico de la espeleología».

Este paraje prestigioso ya no se reserva a los iniciados, en adelante está abierto a un amplio público a través de  circuitos de descubrimiento Safaris Subterráneos, que no requieren ninguna competencia técnica o deportiva particular. Los comentarios sobre la historia de la gruta y su evolución acompañan el recorrido.

Gruta de Limousis

Se trata de la mayor gruta acondicionada del Aude, Está constituida por 8 salas y una sucesión de 5 barreras estalagmíticas, posee una concreción muy abundante.  La última sala alberga un excepcional macizo de cristalizaciones de aragonitos, designado con el nombre de “Lámpara”, de 4 m de altura y de 10 m de circunferencia.