Historia y patrimonio

Tierra de historia y de autenticidad, el Aude es un departamento lleno de contrastes y paradojas. Castillos del País Cátaro, abadías románicas, Canal du Midi, Carcassonne la medieval o Narbonne la romana, las épocas se han sucedido paulatinamente: nuestra ruta es un viaje en el espacio y en el tiempo...

Abadía de Alet-les-Bains

Situado en la estación termal de Alet, en la Vallée de l'Aude, se desconoce el origen de su abadía. Durante el siglo XII atrajo a numerosos peregrinos.
Experimentó una renovación inesperada tras los tiempos difíciles de la cruzada contra el catarismo, por haberse establecido aquí la sede del nuevo obispado.

La abadía situada dentro del recinto amurallado de la ciudad fue destruida durante las guerras de religión y hoy tan solo quedan sus imponentes ruinas: la Catedral de Nuestra Señora del siglo XII, la sala capitular y la puerta de entrada norte.

Abadía de Caunes-Minervois

La abadía de Caunes Minervois fue fundada en el siglo VIII, desde sus origines estuvo afiliada a la orden de los benedictinos.

El conjunto monumental de la abadía convierte a Caunes Minervois en uno de los ejemplos más importantes del primer arte románico meridional cuyo elementos más interesantes son la iglesia abacial Saint Pierre Saint Paul, cuyo transepto fue abierto en el siglo XII, Su espléndida fachada y su pórtico del siglo XIII aparecen decorados con tres arcos de bóveda, decoradas con múltiples y variados motivos ( piñas, humanos, animales, torneados…). La nave fue completamente reconstruida en el siglo XIV con grandes ventanales, que fueron parcialmente tapados con la construcción del claustro clásico. La bóveda actual data del año 1770.

Además de la abadía, el pueblo de Caunes Minervois también presenta otro gran punto de interés, se trata del conjunto renacentista más completo del Aude.

Abadía de Fontfroide

En 1093, el vizconde de Narbonne autorizó la implantación de ermitas en Fontfroide, lugar solitario de los Corbières. Esta comunidad que seguía las reglas de san Benito, era entonces, la única en vigor en occidente.

En 1145 Fontfroide aparece vinculada a la orden del Cister, época en la que conoció un gran esplendor espiritual, durante los siglos XII y XIII. Baluarte activo de la ortodoxia durante la cruzada contra el catarismo, en 1202 el asesinato de uno de sus monjes, Pierre de Castelnau, legado del Papa Inocencio III, haría estallar la "cruzada contra los Albigenses".

Uno de sus abades, Jacques Fournier, fue elegido papa bajo el nombre de Benedicto XII (1334-1342).

A partir del siglo XIV empezó el declive y la abadía fue puesta en encomienda a finales del siglo XV. En el siglo XVII tan solo quedaban siete monjes y su estado era ruinoso. La renovación de Fontfroide comienza en el siglo XIX, cuando en 1858 se restablece la vida monástica. Los monjes cistercienses se exilian en España en 1901. Las obras de restauración se iniciaron en 1908, y se prosiguieron más tarde.

La mayoría de los edificios fueron construidos entre la segunda mitad del siglo XII y finales del siglo XIII. El dormitorio de los hermanos conversos fue sobreelevado y transformado en celdas en el siglo XVI. Se emprendieron importantes obras en el siglo XVIII: el portico de entrada y el frontón simétrico que rodea el bello patio de honor y la vivienda del prior,…

Esta abadía, joya de los Corbières, es una de las mejor preservadas en el sur de Francia.

Aujourd’hui l’abbaye de Fontfroide est aussi réputée pour sa roseraie, la plus importante du Midi de la France, son jardin de senteurs, et ses festivals de musique sacrée.

Abadía de Lagrasse

En el corazón de los Corbières el pueblo de Lagrasse está clasificado entre los "Pueblos más hermosos de Francia". La abadía benedictina de Sainte Marie d’Orbieu, fundada en el siglo VIII y restaurada en la época carolingia. Entre los siglos XI y XIII conoció una gran prosperidad, su territorio comprendía grandes extensiones hasta Catalunya.

La parte más antigua de la abadía es la del primer palacio abacial, que incluye un claustro de pequeñas dimensiones. Lindando con estos edificios, se encuentras las bodegas situadas en grandes salas abovedadas con poca luz. Encima se encuentra los dormitorios de los monjes que el siglo XIII fueron cubiertos por labrados. La iglesia del siglo XII se abre hacia el nuevo palacio abacial construido en el siglo XVII, el claustro de estilo clásico data de la misma época. Una torre campanario monumental se eleva, pegada al transepto sur, construida en el siglo XV, sigue inacabada.

Las esculturas del Maestro de Cabestany atraen la atención especialmente por la sutileza y originalidad de su ejecución.

Abadía de Saint-Hilaire

Los orígenes de esta abadía benedictina fortificada se remontan a los siglos VI y VII.

Su iglesia románica data de finales del siglo XII, con una nave gótica inacabada del siglo XIII posee una tumba de mármol blanco que representa al mártir de Saint Sernin, obra del Maestro de Cabestany. El claustro gótico fue edificado en el siglo XIV, cuenta con cincuenta y cuatro arcos y está flanqueado por la sala capitular, con una magnifico techo policromado del siglo XVI.
Aquí, en 1531, los monjes inventaron el primer vino espumoso en el mundo, la Blanquette.

Abadía de Saint-Papoul

Abadía benedictina fundada en el siglo VIII y situada en el Lauragais. Su historia ha estado estrechamente ligada al mártir de Saint Papoul, discípulo del obispo de Tolosa, St Saturnin (Sernin).  En 1317 el papa Juan XXII erigió la abadía en obispado en el cual se sucedieron treinta y cuatro obispos (de los cuales siete se convirtieron en cardenales) hasta la Revolución.

Esta abadía es una verdadera joya del arte románico. En el ábside de la antigua catedral, podemos admirar el conjunto más importante de capiteles historiados y modillones atribuidos al Maestro de Cabestany (segunda mitad del siglo XII). El campanario es más tardío..

Además en el siglo XIV se construyó el hermoso claustro gótico con capitales esculpidos con representaciones animales y vegetales.

El coro es notable por su decoración barroca.

Abadía de Saint-Polycarpe

Antigua abadía benedictina fundada a finales del siglo VIII por Attala. Estuvo sucesivamente bajo la dependencia de las abadías de Alet, y después de Lagrasse. Recuperó su autonomía a finales del siglo XII.

Los edificios monásticos de los siglos XVII y XVIII que se han conservado, hoy aparecen en ruinas. La iglesia abacial del siglo XI consagrada a la Virgen, con su arquitectura estrecha y alargada, fue sobreelevada en una época indeterminada para construir un piso por encima de las bóvedas, cubiertas por pinturas al fresco cuya existencia sigue apreciándose.

En el exterior, el ábside de la iglesia aparece ornamentado por arcos lombardos. Su tesoro, se expone permanente se trata los relicarios de San Benedicto (siglo XIV) y de San Policarpio (siglo XIV) y de una custodia relicario portada por dos ángeles (siglo XIV).

Abadía de Villelongue

A unos kilómetros de Carcassonne al pie de la Montaña Negra fue fundada en el siglo XII por una comunidad religiosa procedente de Saissac que allí poseía tierras.
La abadía conoció una época de prosperidad, tras su fundación los donativos abundaron, concretamente durante la lucha contra el catarismo, donde tuvo un papel activo.

A partir del siglo XIV, empezó poco a poco su declive hasta el siglo XVI en que fue puesta en encomienda.

Alrededor del Claustro situado en el sur de la iglesia, se sitúan los edificios monásticos que podemos ver en la actualidad: el refertorio, la sala capitular (finales del siglo XII), la sacristía, con pinturas al fresco del siglo XII, las imponentes ruinas de la iglesia, y la bodega de los monjes.

Villelongue es una de las pocas abadías cistercienses de Francia que ha conservado sus murallas medievales del siglo XIV. En la abadía ahora se celebran conciertos de música de cámara.